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Integración de renovables no gestionables

Por energías renovables no gestionables entendemos aquellas energías (en particular eólica y solar) cuya fuente de generación primaria no es controlable ni almacenable y sobre las que no existe posibilidad de realizar un control en la producción.

La integración de estas energías en el sistema eléctrico es especialmente compleja, ya que su variabilidad dificulta el mantenimiento del equilibrio entre generación y consumo eléctrico.

Desde el punto de vista de la integración en el sistema eléctrico, la característica principal de la tecnología eólica y solar fotovoltaica es que su régimen de funcionamiento depende exclusivamente de las condiciones meteorológicas existentes en cada emplazamiento, lo que implica incertidumbre en la predicción de la producción.

La incorporación creciente de las energías renovables no gestionables en el sistema eléctrico incide especialmente en los siguientes aspectos:

  • Necesidad de mayor potencia instalada total en el sistema para cubrir los momentos con bajas disponibilidades de los recursos renovables
  • Un mayor uso de los mecanismos de ajuste del sistema
  • Unos inevitables vertidos de energía renovable para garantizar la seguridad del sistema

La labor del Cecre (Centro de Control de Régimen Especial) asegura la correcta integración en el sistema eléctrico de la máxima producción de energía de origen renovable, especialmente eólica, en condiciones de seguridad.

En 2012 cabe destacar nuevamente el importante papel de la generación eólica, cuya contribución superó algunos máximos: el 64% de la cobertura de la demanda el 24 de septiembre o los 16.636 MW de producción eólica instantánea alcanzados el 18 de abril. La producción anual de energía eólica supuso prácticamente el 18%, lo que coloca a esta tecnología en el tercer lugar en cuanto a la participación de los distintos tipos de energía en la cobertura de la demanda, tan sólo por detrás de la energía nuclear y muy cerca del carbón. Asimismo, en los meses de noviembre y diciembre, la generación eólica fue la tecnología con mayor contribución a la producción de energía total del sistema eléctrico peninsular, alcanzando el 21,3 % y el 23,9 %, respectivamente.