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Nuestros hábitos de consumo

En un día cualquiera, el inicio de la jornada laboral, el cierre de los comercios durante el mediodía o la mayor ocupación de los hogares en las horas finales del día, explican por qué la demanda no es idéntica en las distintas horas del día.

Nuestra sociedad demanda más energía en algunos momentos del día: son las llamadas horas punta o de mayor consumo eléctrico. En invierno, las horas punta del sistema se dan entre las 11.00 y 12.00 horas por la actividad en empresas/servicios y en los hogares (uso de hornos y cocinas), o bien entre las 19.00 y 20.00 horas por la confluencia entre actividad comercial y ocupación de los hogares. Sin embargo, en verano las horas punta se producen en las horas centrales del día, coincidiendo con los momentos de mayor temperatura.

Durante estas horas, es más costoso producir la electricidad porque es necesario que funcionen las centrales de producción más caras, que son también las que más CO2 emiten. Además, todo el sistema eléctrico tiene que dimensionarse para poder atender la demanda en este reducido número de horas. 

¿Sabías que...

... son necesarios unos 4000 MW, que equivalen a 10 centrales de ciclo combinado de 400 MW o 4 nucleares de 1000 MW, para atender las 300 horas punta o de mayor consumo anuales?

 

A las horas de menor consumo se las denomina horas valle y se corresponden con las horas nocturnas, coincidiendo con la menor actividad de todos los sectores de consumo.

Durante las horas nocturnas se produce la demanda mínima diaria. A estas horas, únicamente la demanda industrial mantiene un consumo importante. Esto es debido a que las grandes fábricas consumen las 24 horas del día, aprovechando también las horas nocturnas, cuando la energía se puede contratar más barata. Durante estas horas algunos servicios también se mantienen en funcionamiento (alumbrado público, hospitales, equipamientos informáticos, etc).

Gráfico MW Residencial, servicios y industria