Refuerzo de las interconexiones

Las interconexiones internacionales son el conjunto de líneas y subestaciones que permiten el intercambio de energía entre países vecinos y generan una serie de ventajas en los países conectados.

La principal es la contribución a la seguridad y a la continuidad del suministro eléctrico en los sistemas interconectados, gracias a los intercambios de energía en caso de necesidad. Las interconexiones son el respaldo instantáneo más significativo a la seguridad de suministro.

La segunda ventaja, que se ve supeditada a la primera, es el aumento de la eficiencia de los sistemas interconectados. Con la capacidad que queda vacante en las líneas y que no va destinada a la seguridad de suministro, se establecen diariamente intercambios comerciales de electricidad aprovechando las diferencias de precios de la energía entre los sistemas eléctricos interconectados. Estos intercambios permiten que la generación de electricidad se realice con las tecnologías más eficientes fluyendo la energía desde donde es más barata hacia donde es más cara.

Una tercera ventaja es el aumento de la competencia entre sistemas vecinos. Las importaciones de energía de otros países obligan a los agentes del propio país a tener propuestas más competitivas si quieren que sus ofertas resulten aceptadas, generando una reducción del precio de la electricidad a nivel mayorista.

Por último, proporcionan una mayor integración de energías renovables. A medida que aumenta la capacidad de interconexión, se maximiza el volumen de producción renovable que un sistema es capaz de integrar en condiciones de seguridad, dado que la energía renovable que no tiene cabida en el propio sistema se puede enviar a otros sistemas vecinos, en lugar de ser desaprovechada. Al mismo tiempo, ante la falta de producción renovable o problemas en la red, un alto grado de capacidad de intercambio permite recibir energía de otros países.

La península Ibérica, una "isla eléctrica"

El sistema eléctrico español está interconectado con el sistema portugués (configurando así el sistema eléctrico ibérico), con el del norte de África, a través de Marruecos y con el sistema eléctrico centroeuropeo, a través de la frontera con Francia. A su vez, el sistema eléctrico centroeuropeo está conectado con el de los países nórdicos, con el de los países del este de Europa y con las islas británicas, lo que conforma el mayor sistema eléctrico del mundo.

La Unión Europea recomendó en el 2002 que todos los Estados Miembros deberían alcanzar en el 2020 un mínimo de un 10 % de ratio de interconexión, siendo este la suma de las capacidades de importación frente a la potencia de generación instalada, con el fin de eliminar sistemas aislados, facilitar el apoyo mutuo y promover el Mercado Único de la electricidad.

Actualmente, el ratio de interconexión de España, por debajo del 5%, está aún lejos del objetivo recomendado. Si se considera que el apoyo real a la península Ibérica puede venir tan solo desde Centroeuropa a través de la frontera con Francia, el ratio de interconexión de la península Ibérica es del 2,8 % con la nueva interconexión entre España y Francia por los Pirineos orientales. Aún así, España puede seguir considerándose prácticamente una isla eléctrica.

En 2020, con las interconexiones previstas, España será el único país de Europa continental por debajo del objetivo del 10%, por lo que será necesario seguir desarrollando nuevas interconexiones. Estos proyectos son la interconexión norte con Portugal entre Galicia y el Minho portugués, un transformador desfasador en Arkale y el Proyecto Bahía Vizcaya, una nueva interconexión submarina por el Golfo de Vizcaya en el medio/largo plazo.

El fortalecimiento de las interconexiones supone la mayor prioridad a acometer en los próximos años en el desarrollo de la red de transporte. La inversión en estas infraestructuras va a ser prioritaria, por lo que para su plena implantación será necesario el cumplimiento de algunas premisas fundamentales, como mantener una estabilidad regulatoria y unos retornos adecuados de inversión, así como una mejora en la aceptación social de las instalaciones.

Ratio de interconexión en 2011 (izda.) y 2020 (dcha.) Fuente. ENTSO-E.

Ratio de interconexión en 2011 (izda.) y 2020 (dcha.) Fuente. ENTSO-E.

Mapa de interconexiones existentes
Mapa de interconexiones existentes.

Desarrollo de superredes
El fortalecimiento de las interconexiones facilitará asimismo la creación de las superredes, entendidas como redes supranacionales de gran capacidad de transporte a largas distancias, y que pueden equilibrar las fluctuaciones inherentes a las energías renovables.

La conformación de estas autopistas eléctricas permitirá la utilización óptima del recurso renovable marino y terrestre y facilitará el apoyo entre sistemas eléctricos interconectados, en función de la situación de la generación, la red de transporte y la demanda en cada uno de ellos. Los objetivos para 2020 y la hoja de ruta para 2050 de la Unión Europea pasan por el desarrollo creciente de la electrificación y de las superredes.